Cuidados de la flor de Pascua

Cuidados de la flor de Pascua

La flor de Pascua es realmente un símbolo navideño muy popular, casi tanto como el tradicional árbol. En Navidad es la época perfecta para cuidarla en casa porque es cuando florece, pero sería interesante aprender a cultivarla y cuidarla para que pueda resistir todo el año y llegar a las siguientes Navidades. A continuación algunos consejos y detalles sobre esta planta.

Cultivar una flor de Pascua en casa

Un gran número de personas intentan, después de Navidad, conservar la flor de Pascua intentando lograr que llegue a las siguientes, pero esto es realmente complicado puesto que se trata de una planta muy delicada y bastante débil. La flor de Pascua no soporta grandes cambios de temperatura ni tampoco tolera la humedad. En primer lugar deberías podar a aproximadamente ocho centímetros de su base para poder eliminar las hojas débiles y hacerte con algún producto que le ayude a cicatrizar el tallo después de podarla, así como algún tipo de abono para aplicarlo cada quince días aproximadamente.

Para cuidarla de forma adecuada deberás revisar donde la vas a ubicar. Las plantas de Pascua necesitan bastante luz y un lugar fresco, nada de frío ni de vientos. El exceso de agua y la falta de luz también pueden acabar con ella, pero un ambiente excesivamente seco hará que caigan sus hojas. Sería interesante poder pulverizar aquellas que estén verdes. 

Conservar la flor de Pascua después de Navidad

¿Has conseguido que tu flor de Pascua supere las Navidades, pero quieres ir más allá? Existen algunos consejos para poder conservarla durante todo el año y conseguir que, las próximas sea la misma la que esté floreciendo en tu salón. En primer lugar, cuando esta planta acabe con su floración y veas como las hojas se caen, no debes alarmarte pues esto forma parte de la vida de la planta, de sus procesos naturales. Las brácteas que protegen las flores también desaparecerán puesto que sin flores no las necesita, pero esto no significa que la planta se esté muriendo. No debes tirarla en ese momento, simplemente debes empezar a cuidarla, o seguir haciéndolo.

Los cuidados y requerimientos de temperatura serán los mismos, así como la necesidad de humedad y de riego. En cuanto al sol, la planta se podrá exponer en los meses de invierno y de primavera, pero en verano y en otoño será mejor que no reciba sol de forma directa. Una vez terminada la floración esta planta requerirá que se le añada fertilizante líquido al agua con la que será regada, una vez cada diez riegos. Una buena opción también, si dispones de terreno, es trasplantarla al jardín cuando se le hayan caído ya las hojas, aunque si vives en una zona helada es mejor que la dejes dentro de casa o a cubierto en la terraza. Será mejor dejarla reposar después de la caída de las hojas, pero sigue siendo necesario regarla al menos una vez por semana.

Cuidar una flor de Pascua en primavera y verano

Y, para cuando llegue la primavera y después el verano, la planta se podrá trasplantar a una maceta de un tamaño más grande o al jardín si ya no va a hacer frío, utilizando sustrato que puede ser universal, otra parte de humus o turba y otra parte de arena. En primavera o verano se le puede proporcionar una buena iluminación natural aunque sin excesivo sol directo, teniendo en cuenta que pueda mantener una temperatura media de unos veinte grados, para que pueda proporcionar nuevos vástagos. 

Éstos comenzarán a crecer si se mantienen los cuidados y se desarrollan de forma correcta durante los meses de verano, protegiéndola de los días excesivamente calurosos y regándola más y después haciendo lo propio en los meses de otoño. Si además de regar la planta ésta se va fertilizando de vez en cuando de forma adecuada, podrá llegar a las Navidades con unas preciosas flores.

Cómo cuidar la poinsettias

Esta planta puede llegar a durar de un año para otro si la damos unos cuidados básicos adecuados. Es decir, no es una planta que solo dure en navidad.

Esta planta necesita estar en un sitio bien iluminado para poder crecer sana y fuerte. Eso sí, no se recomienda ponerla al sol directo porque se podría secar rápidamente.

Es una planta que puede aguantar temperaturas bajas, pero no puede soportar heladas. Por este motivo crece muy bien en el interior de las casas. Eso sí, evita ponerla en un lugar demasiado caluroso o con corrientes de aire.

Como leemos en este artículo de cuidados de la flor de pascua, la humedad para esta planta es muy importante. Es importante crear un ambiente húmedo alrededor de la planta, pero sin que la misma tenga contacto directo con el agua. También puede ser una buena idea pulverizar las hojas verdes, pero no las rojas.

Los riegos no deben ser constantes. Es más, para conseguir que la planta evolucione y crezca correctamente, es una buena idea regarla cuando notemos que la tierra comienza a estar seca. Además, una vez que se ha producido la floración, es muy importante regarla con menos frecuencia para que la planta descanse y coja fuerza para la próxima floración.

El abonado es muy importante durante la época de floración. Si no la abonas durante este periodo, la floración no será la adecuada y por ello tu planta no presentará el aspecto que buscas en ella. Siempre debes usar un abono líquido adecuado para este tipo de planta. Este abonado debe incluirse en el riego cada 15 días. Verás como tu planta coge fuerzas y presenta un colorido mucho más bonito.

Debes tener en cuenta que esta planta es muy débil. Cualquier roce o golpe puede provocar que la planta se rompa. Para evitar que se pueda dañar en el momento inicial de la floración, lo mejor es ponerla en un lugar donde no la tenemos que tocar ni rozar para nada.

Y no olvides que esta planta necesita estar en un ambiente limpio. Si el aire no es de calidad, sus hojas comenzarán a secarse y arrugarse.

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